Recuerdo cómo jugábamos cuando éramos niños en Aglarond. Armados con hachas de madera imaginábamos batallas contra orcos. Siempre ganábamos y celebrábamos haber exterminado al enemigo sin sufrir ninguna baja.
Kibil, algo más joven que yo, era uno de los que solía jugar conmigo por los pasadizos de Aglarond. Otros que han llegado con él también.
Pero esto no es un juego, ni Kibil es aquél jovenzuelo que corría tras de mí persiguiendo invisibles orcos. Ahora es duro como la piedra. No quiere entrar en razón. Debo convencerle para que evite un enfrentamiento contra los de Erebor. El único enemigo a vencer es Azog y sus orcos. Los engendros contra los que ahora luchamos no son más que instrumentos en manos del Infame Azog. Estoy seguro de ello. Los usa contra nosotros, al igual que ha conseguido enfrentarnos contra nuestros primos de Erebor. Desconozco el por qué. No soy capaz de comprender los escabrosos tejemanejes del orco.
Noïn ha partido hacia Aglarond con noticias. Espero que la mano de Mahal le guíe en el viaje. Noïn es un enano veloz en la carrera y astuto como un zorro. Sabe cuidarse él solo. Confío en él.
Hoy hemos vuelto a matar Comadrejas. Cada vez son más, pero no usan armas. Caen bajo las hachas como hojas de roble azotadas por el viento de otoño. Después del asalto he hablado con Kibil. Me respeta y escucha, pero está empeñado en atacar a los de Erebor. Dentro de nuestro grupo hay varios que están con él. Otros dudan. Sólo un par de ellos están conmigo.
No sé si mi autoridad podrá contener por mucho tiempo más a Kibil. Necesito que la carta llegue a Aglarond para que otra partida de enanos viaje hasta aquí. Mi padre comprenderá que falta poco para que en Moria estalle una guerra entre enanos.
- ¡Estúpidos monos! –gritó Azog.
Los castigados pidieron clemencia a su amo.
- Sólo porque tengo pocos soldados no os destripo –proclamó Azog- ¡Sólo por eso!
Se volvió hacia los orcos que esperaban tras él y les ordenó que se los llevasen. Luego cerró un momento los ojos y respiró hondo.
- ¡Enano! –gritó a Ignun- ¡Ven aquí!
A Ignun le temblaron las piernas. Azog agarraba con fuerza el látigo en la mano y temió que lo usase contra él.
- Vamos –dijo con voz melosa el orco dándose cuenta de los temores del enano-, acércate a mí, paticorto. Tengo un cometido para ti.
- ¿De qué se trata? -preguntó Ignun.
- Busca a Mellon y únete a su grupo. Di que has escapado de mí.
- Pero –balbuceó Ignun- los que están con él me matarán. Odian a los míos.
Azog asintió lentamente.
- En eso consiste, pequeño. Mellon no permitirá que te hagan daño. Se enfrentará a los suyos y será expulsado. Con Mellon fuera pronto atacarán a los otros enanos. Si la carta de Mellon llega a Aglarond vendrán más de los suyos y gracias a las noticias que ha llevado el cuervo a Dain III, éste mandará nuevos efectivos. En Moria habrá una guerra entre enanos. Genial, ¿no?
- ¡Estás loco! –gritó Ignun- ¡Nunca haré eso!
El látigo de Azog cruzó la cara del enano abriéndole la mejilla.
- Esto es para que no te presentes ileso ante Mellon. Y para que recuerdes lo que puedo hacer con los tuyos que están extrayendo mithril abajo. Si me traicionas no dejaré uno con vida.
Ignun se apartó la mano de la cara. Sangraba en abundancia.
- Dijiste que ibas a respetar a mi pueblo. ¡Lo dijiste!
Azog rió.
- ¿Desde cuando te fías de la palabra de un orco, enano mezquino?
Luego azotó de nuevo al enano. Ésta vez en un brazo.
- Ahora corre paticorto –rugió el orco- Corre e inventa algo por el camino para convencer de tu huida a Mellon. No hables de los tuyos. Di que estás solo. Y recuerda. ¡No me traiciones o serás el último de tu especie!




4 comentarios:
Mmmm...espías y traiciones...esto se pone tenso, amigo Mellon...y más interesante.
Espero que algún día, después de todos estos problemas, sueñes, igual que yo, en que MOria renacerá de sus cenizas.
...Balin Fundinul Uzbadkhazaddumu...
Eso espero, Lord, eso espero.
Aunque antes habrá que deshacerse del orco.
A vuestro servicio,
Mellon Gabilul.
¡Por fin! Me has hecho esperar pedazo de carne con minipatas, pero ha valido la pena. Aunque creo que no te das cuenta de que todo lo hago por el bien de nuestra amistad, ohhh...
Bravo, me ha gustado mucho este brete. Ahora, date prisa en escribir porque si no la historia puede volver a cambiar...
Que la sombra os confunda a todos los hijos de Mahál
Melon Gabilul,
Te invito a participar inscribiendo tu blog en el Directorio de Páginas Personales, Por favor Visita http://victoraugustobarrera.googlepages.com/directorio
Espero contar con tu participación!
Publicar un comentario en la entrada