¡Traidor! ¡Cuervo traidor! ¡Que un rayo que le parta en dos cuando vuele entre nubes negras!
Ya no es posible confiar en nada ni nadie. Me he enterado por casualidad de la traición. Recorriendo los túneles me topé con dos orcos que hacían guardia. No llegaron a verme y me escondí tras unos bloques de piedra sin desbastar a escuchar. Quería enterarme de los tejemanejes de Azog.
Entre eructos, ventosidades y demás lindezas, los orcos comenzaron a hablar de Tharkûn. Me sorprendió –y alarmó- que conociesen su nombre. Esa misma mañana había estado con el cuervo y le encomendé la tarea de llevar un trozo de mithril a Aglarond. Al escuchar a los orcos temí por el cuervo –maldita sea su estampa- y supuse que había sido capturado y obligado a hablar.
Pero no. Los guardias orcos hablaron del “sublime” plan de su capitán Azog. Hablaron del vasallaje de Tharkûn hacia los orcos del Norte y de su doble juego. Dijeron que el cuervo volaba hacia Erebor con el mithril. ¡Erebor! Y comentaron, boqueando como sapos, que el mithril iba a atraer codiciosos paticortos que se iban a pelear entre ellos por el preciado metal. Luego, según el plan, los orcos de Azog rematarían la faena exterminando a los que quedasen en pie.
Tuve que contenerme. En ese momento hubiese salido de mi escondrijo y –como suele decir mi padre- sacado el hacha a pasear. Pero no podía asegurar que alguno de los dos escapase y dijese a su capitán lo que había escuchado. Así que di media vuelta y corrí a la sala de Escritura.
Es mejor que Azog piense que desconozco la traición del cuervo. Ajustaré cuentas con Tharkûn cuando regrese a posarse en mi brazo y mentirme sobre su viaje. Puede que no haga nada con él y utilice su doble juego en mi beneficio. Es algo que debo meditar.
Pero ¡qué balrogs!, los primos de Erebor son diestros en el manejo del hacha. Hablaré con ellos cuando lleguen. Primero decapitaremos orcos y luego, ya veremos que ocurre con la plata de Moria.
Habrá que esperar a ver que ocurre. Mientras tanto, afilaré las hachas, reforzaré las defensas y esperaré el retorno del traidor.




12 comentarios:
Amigo Gabilul, supongo tendréis un correo - más confiable que el pluminegropatifeo cuervo - por el que pueda comunicaros interesantes noticias...
El mío es mornatur (arroba) gmail.
Que curioso que sólo comenteis las noticias del adornico de jardín...
Ufff... huele a orco por aquí...
Ja, ja, ja...
El orquito está celosón.
Maese Mornatur,
La vía segura es:
mellongabilul(arroba)gmail.com
Aún no está controlada por el orco.
Esperad noticias, entonces, Maese Gabilul. Crezca lozana vuestra barba.
¿Tenéis buenas piedras de afilar, Maese Naugrim?
Ah, señor Gabilul, me he tomado la libertad de dejarle una pequeña tarea en http://mornatur.wordpress.com
Afilar? estos orcos que viven en el pasado deberian usar sables de luz.. jajaja
Muy interezante! debes estar que te haces un sancocho de cuervo..!
Si no le importa, amigo Gabidul, me gustaría porder usar esa vía de comunicación alternativa con vos ^^.
De todos modos, seguiré pasando por aquí, creo que la tarea de reconstruir Moria no lo puede hacer uno solo ^^.
¡Saludos del Rey Bajo la Montaña!
No me importa, lord Balin.
Cuantos más enanos haya más bonico quedará mi jardín
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