En lo alto del Zigûr la figura de un orco con la zarpa extendida se recortaba frente al cielo azul. Al poco, una pequeña figura negra bajó desde las alturas batiendo las alas y fue a posarse sobre el guantelete que el orco llevaba enfundado.
- Tharkûn - el cuervo miró al orco y asintió - es hora de que comienze el baile, ¿verdad? El éstupido paticorto no ha querido escuchar, y ahora pagará por ello.
- Es que en ocasiones os poneis muy pesado Maese Azog - graznó el cuervo - con todas esas tonterías del poder orco, el Risorggimento y blablabla...
- Bueno, bueno... - rió el orco mientras acariciaba el lomo del pájaro y le acercaba al pico una tira de carne seca de primera calidad - tienes razón amigo, tienes razón. De tanto andar por las minas sin otra compañía que la de esos snaga se me ha llenado la cabeza de paja, jajaja... Pero vayamos a lo serio amigo. Para tí ha comenzado la parte difícil del plan. Tras años de placentero servicio vas a entrar en la guerra del doble juego. Y sé que estarás a la altura de las circunstancias.
- Serví con honor a vuestro hijo Bolg en las estribaciones de Gundabad, y ahora lo haré con vos. Sólo decid que debo hacer.
Azog sonrió mientras contemplaba el horizonte, la mirada clavada en el noreste.
- Llevarás el paquete que te encomiende el enano, pero no a Aglarond. Es hora de que todos los enanos sepan de la existencia del Mithril, ¿no crees?
El cuervo grazó repetidamente a modo de risa mientras retomaba el vuelo, presto a la cita que tenía con Mellon. La voz de Azog le indicó cual sería su destino...
- ¡¡Erebor!! Vé, Tharkûn, dirigete a Erebor y ¡¡TRÁEMELO!!
- Tharkûn - el cuervo miró al orco y asintió - es hora de que comienze el baile, ¿verdad? El éstupido paticorto no ha querido escuchar, y ahora pagará por ello.
- Es que en ocasiones os poneis muy pesado Maese Azog - graznó el cuervo - con todas esas tonterías del poder orco, el Risorggimento y blablabla...
- Bueno, bueno... - rió el orco mientras acariciaba el lomo del pájaro y le acercaba al pico una tira de carne seca de primera calidad - tienes razón amigo, tienes razón. De tanto andar por las minas sin otra compañía que la de esos snaga se me ha llenado la cabeza de paja, jajaja... Pero vayamos a lo serio amigo. Para tí ha comenzado la parte difícil del plan. Tras años de placentero servicio vas a entrar en la guerra del doble juego. Y sé que estarás a la altura de las circunstancias.
- Serví con honor a vuestro hijo Bolg en las estribaciones de Gundabad, y ahora lo haré con vos. Sólo decid que debo hacer.
Azog sonrió mientras contemplaba el horizonte, la mirada clavada en el noreste.
- Llevarás el paquete que te encomiende el enano, pero no a Aglarond. Es hora de que todos los enanos sepan de la existencia del Mithril, ¿no crees?
El cuervo grazó repetidamente a modo de risa mientras retomaba el vuelo, presto a la cita que tenía con Mellon. La voz de Azog le indicó cual sería su destino...
- ¡¡Erebor!! Vé, Tharkûn, dirigete a Erebor y ¡¡TRÁEMELO!!




1 comentarios:
Esto pasa por dejarle a un orco pluma y tintero.
Rencoroso traidor...
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