lunes 23 de abril de 2007

El ataque troll

El troll llegó bramando por los túneles. Nunca había escuchado los alaridos de un troll cuando entra en batalla. Realmente son espeluznantes, más aún después de haberlo visto como un ser sumiso y bobalicón ante Azog.
Mantuve mi posición agazapado en un recodo, enfundado en hierro y hacha presta en mano. Afortunadamente, tal y como había previsto, el troll paró en seco ante la puerta abierta y se quedó plantado ante ella con mirada de incomprensión. No dudé y me lancé a atacar los tendones del talón del coloso. El troll debió de oír el tintineo de mi cota de malla al avanzar hacia él porque se volvió y me plantó cara. No me quedaron más opciones que presentar batalla en un ataque frontal o huir por los pasadizos y dejar que el troll destrozase la sala de escritura. Dando todo por perdido tensé brazos, agaché la cabeza y corrí en zigzag a buscar una muerte honorable en las minas de Moria.
El primer manotazo del troll me estampó contra la pared. Las anillas de la cota de malla se me clavaron en el hombro que impactó contra la roca. Me levanté lo antes que pude, pero ya tenía al troll sobre mí con los brazos alzados, bramando y dispuesto a aplastarme contra el suelo. Desesperado levanté el hacha y la descargué contra uno de sus pies. El corte que le hice sólo sirvió para enfurecerlo más aún. Me agarró del yelmo y me alzó hasta su cara. Las correas de la cazoleta atadas a la barbilla me cortaron la respiración. En un último intento por sobrevivir, ataqué con el hacha que aún asía en la mano y se la clavé en la cabeza; aunque no lo suficiente para matarle. Los trolls son de dura mollera. Se deshizo del hacha de un golpe de mano y la herida comenzó a sangrarle a borbotones. Henchido de ira me lanzó contra el suelo y levantó la zanca para pisarme.
Entonces surgieron de la oscuridad de los túneles una docena de los mismos seres que el día anterior devoraba el troll. Corrían agachados, apoyándose con las manos en el suelo. Eran menudos y todo su cuerpo estaba cubierto de pelo. Distinguí, desnudos como iban, machos y hembras entre ellos. Desarmados se lanzaron contra el troll agarrándose a él y mordiéndole allá dónde podían. Dos de ellos se echaron sobre mí. Mordían y arañaban y di gracias a Mahal por la cota de malla de anillos gruesos de hierro. Me libré de los engendros a puñetazos –olvidando el dolor de los golpes del troll-, y cuando conseguí sacar la daga del cinturón, los destripé sin piedad. Entretanto, el troll zarandeaba a aquellos que cazaba y los partía a golpe de mandíbula, llenándose la boca con sus restos. Los que quedaron huyeron por los túneles y el troll fue tras ellos dejando un reguero de sangre que provenía de su herida en la cabeza y de los cuerpos deshechos que mascaba.
Renqueando alcancé la sala de escritura. Antes de cerrar el portón pude ver a varios orcos avanzar en formación cerrada por el pasillo, armados con picas, tras el troll.
Supongo que le habrán dado matarile, ya que un troll herido y rabioso no respeta órdenes ni látigos.

Azog, el muy infame, no está solo. Tiene esbirros armados a su cargo. Aunque, por lo visto, los engendros peludos no están con él; van a su libre albedrío. Imagino que odian a los orcos por haberlos convertido en lo que son, y al troll por servirles de pitanza. Yo, por lo visto, estoy en medio de tales reyertas, y con la desesperanza de saber que va a ser casi imposible conseguir un mísero trozo de mithril en este hervidero de abominables seres.
Por mis barbas y las de mi padre que, o limpio Moria de tanta ponzoña, o mis huesos acaban de mondadientes para alguno de estos engendros.
Ahora debo curar mis heridas –y quitarme la cota de malla cosida a la espalda- y avisar al cuervo para decirle que, de momento, sigo con vida.

10 comentarios:

Mornatur Ormacil dijo...

Náro, mellon. Náro.

Mellon Gabilul dijo...

Maese Mormatur,
Mis entendederas deben de ser tan cortas como mis piernas. Busco "Náro" en los archivos y nada aparece.

Mornatur Ormacil dijo...

Ghash

Mellon Gabilul dijo...

¡Que arda Troya!
:-)

A su servicio,
Mellon Gabilul

Anónimo dijo...

Paticorto, este orate tiene una entendederas más bien como tus piernas... o tu vista, que es la tercera vez que le llamas mormatur, jajaja

Mornatur Ormacil dijo...

El "Mormatur" por "Mornatur" es un error común en la raza de lo Naugrim. Hasta Durin - con quien tuve el placer de compartir una excelente cerveza negra en los recintos de Menegroth, ambos coo invitados - tardó bastante - unos sesenta años - en pronunciar bien mis nombres, sin hablar de la escritura.

Mellon Gabilul dijo...

Que no os importune el orco, maese MorNatur :-)
No merece la pena hacerle caso.

En cuanto a ti, orquito, podías al menos firmar tus mensajes y no como aMoMiNo
Juas!

Anónimo dijo...

Es más rápido así, ¿no crees?

Menudo admirador te has echado adornico, a su lado Napoleón es un bebé de pañales, ajaja!

Mornatur Ormacil dijo...

Cualquier atani, a mi lado, es un bebé en pañales, so partícula.

Anónimo dijo...

¡Fantástico! Ya estás perdiendo tu compostura.