Aciago ha sido el día de hoy.
Dejé a Merry en la cámara de escritura –estúpido de mi- armado con una daga y la puerta atrancada. Bajé a la cámara del orco en busca de la veta de mithril. La avaricia pudo más que la prudencia. Encontré la cámara sellada, cerrada, inaccesible. El maldito orco cegó la entrada con bloques de sillería. Por eso llevaba días sin saber de él. Se había dedicado a tal menester sabiendo que yo iba a bajar tarde o temprano. Iba a llevarme horas desbloquear el acceso, y no disponía de ese tiempo. No podía dejar solo a Merry con el orco rondando por Khazad-dûm. Y tal obviedad, Azog la sabía.
Mellé con rabia el hacha contra las piedras y eché a correr hacia los niveles superiores.
Arribé a la sala de escritura sudoroso tras la larga carrera. La puerta estaba abierta. Llamé al mediano desde el quicio de la entrada, pero no contestó. Entré hacha en ristre por si el orco estaba dentro, pero no encontré a nadie. Desesperado me volví para ir a buscar a Merry por Moria. Entonces vi el charco de sangre en el suelo y algo, pequeño, flotando en él.
Vomité al reconocer que lo que allí había era una lengua. Era lo que quedaba de Merry.
No recuerdo mucho más. Sólo que he estado corriendo por Moria gritando el infame nombre de Azog hasta caer exhausto.
No le he encontrado, pero lo haré. He jurado sobre las tumbas de Balin y Nurweon que acabaré con él.
La lengua está enterrada en la cámara de Balin. Cuando la cogí del charco de sangre recordé con amargura las veces que había deseado arrancársela de cuajo cuando cantaba sus tonadillas de
Ahora echo de menos esas canciones.
miércoles 11 de abril de 2007
Desesperación
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2 comentarios:
"There are older and fouler things than orcs in the deep places of the world..."
Dijo el Viejo Gris, que una vez me visitó en la Última Fortaleza, antes de la Guerra del Anillo.
Con esa permanente persecución, alguno de vosotros podr{ia caer en la boca de un draco o algo peor... No hay pruebas de que "el" Valaraukar de Moria haya estado solo...
No me pongáis atención. Son sólo divagaciones de un viejo eldar cansado de los interminables ciclos de Eä y deseando regresar a tiempos mejores...
El daño de Durin está presente en mi memoria, estimado Mornatur.
Moria es profunda y tan antigua como los bosques de los elfos.
Lo que en ella reside sólo lo conocían aquellos que partieron de los Puertos Grises.
Que Mahal disponga que yo afilaré las hachas.
A vuestro servicio,
Mellon Gabilul
Aran Moria
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