jueves 12 de abril de 2007

Carta desde casa


(Dibujo de John Howe año 2002)

Escuché la voz procedente de la Puerta del Lago del Espejo cuando hacía mi ronda por los túneles. La voz, rasgada, repetía una y otra vez “Mellon, Mellon Gabilul, Mellon…”
Precavido, afiancé el hacha en la mano y avancé con cautela arrimada la espalda a las paredes de roca.
Junto a la entrada había un cuervo posado en el suelo que se atusaba las plumas con parsimonia. Al verme alzó el pico y preguntó,
- ¿Eres tú Gabilul?
Reconocí en él a uno de los descendientes de los grandes cuervos de Erebor. Me presenté formalmente –tal y como manda el protocolo- y le pregunté para qué me buscaba. El cuervo me mostró el estuche que llevaba anudado a una de las patas y dijo que era una carta para mí.
Lloré como un mocoso de 30 años cuando reconocí la letra de mi madre. Esto es lo que está escrito en la carta que ahora guardo como un tesoro en mi cámara:

Querido hijo,
Sabes que nunca impedí tu marcha, a pesar de que mi corazón lloraba y se rompía. Tu padre lo pasó muy mal, pero está muy orgulloso de ti. Dice a todos que su hijo es el nuevo Rey bajo la Montaña. Sufrió cuando su padre Gimli escogió el camino de los elfos y tú fuiste –siendo tan sólo un retoño recién nacido- un alivio para él en esos momentos tan difíciles. No soportaría perderte. Ni yo tampoco.
Ambos queremos que vuelvas, lo sabes, pero no te lo pediremos. Conocemos lo que Moria significa para ti, y sabemos que si hallas mithril regresarás a casa a reclutar enanos para morar las minas. Pero tememos por ti. El mundo dio un giro cuando el Único desapareció, pero aún quedan poderes ocultos más antiguos que las montañas. Ten cuidado, hijo mío, no vayas más lejos de lo que tu prudencia te lo permita. Aunque, conociéndote como te conozco, intuyo que te costará hacer lo que te digo.
El cuervo que te envío te servirá para ponerte en contacto con nosotros de vez en cuando. Peca de ser algo parco en palabras, pero es joven y fuerte. Se llama Tharkûn. Cuídalo y te será fiel.
Déjale descansar unos días y envíalo de vuelta con noticias tuyas. A pesar de que en Aglarond casi nadie cree que sigas vivo, tu padre y yo sabemos que no es así.
Cuídate, Mellon.
La que siempre te quiere, tu madre Durinda.

P.S. Tu padre dice que afiles las hachas tal y como él te enseñó.

Tharkûn ha entrado conmigo a Moria. Ahora duerme sobre una de las estanterías de la cámara. Dentro de unos días lo mandaré a Aglarond con noticias para mis padres.
Les contaré que estoy bien y el encuentro que tuve con Nurweon. Del mithril no diré nada de momento. No hasta que lo tenga en mis manos.

1 comentarios:

Azog i Orch, Moria Goroth dijo...

Ten cuidado adornico, no sea que el cuervo salga de una novela de E.A.Poe, ¡¡jajajaja!!

¡¡Nunca más, nunca más, nunca más!!